
En ocasiones nuestro lugar de trabajo se asemeja más a una manada de lobos que a, por ejemplo, una oficina, o una obra, o un taller, dependiendo de a lo que se dedique cada uno.
Existe un macho dominante, en este caso llamado jefe, que normalmente y al igual que ocurre en el bosque, está donde está porqué un dia tuvo la suerte de joder al antiguo macho de la jauría, bien ganándole en una pelea desigual (veánse en el diccionario los términos chivato, mentiroso, manipulador, etc… para comprender mejor la metáfora) o bien, consiguió aparearse con la hembra dominante (véase braguetazo, normalmente con la hija del dueño).
Todo macho dominante tiene a su alrededor una cuadrilla de perros rastreros lamiéndole el culo, los que siempre van tras él oliendo sus cagadas y con el rabo entre las piernas cada vez que este se da la vuelta. Estos tampoco faltan en el lugar de trabajo. Más conocidos como pelotas, se dedican a dar la razón al jefe de turno aunque no la tenga, porque no tienen los suficientes cojones para decirle lo que hay que decirle cada vez que corresponda. Se caracterizan también por chivarse siempre que te ven conectado al messenger o alargando la paradita del cigarro o del bocadillo un poco más de la cuenta (estos son los mismos que un día serán jefes… asimilan la conducta del macho dominante y poco a poco la van haciéndo suya hasta desbancarlo… la historia se repite).
Por último, está el resto de la manada, son los que salen a cazar un dia tras otro para mantener al macho dominante y sus cachorros, son siempre los últimos en comer, los que defienden la cueva de intrusos y ataques de otras manadas, los que se llevan las mordeduras en todas las peleas… en definitiva, tu y yo, los currantes, los que nos mamamos todo el trabajo, nos llevamos todas las ostias y cobramos una mierda…
¿Lo entiendes así o te lo digo más claro?…
Una canción para hoy: Privilege – Incubus







