Cuestión de Higiene

22 03 2007

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Acabo de leer en Yahoo una noticia que no tiene desperdicio. Una niña estadounidense tiene el dudoso honor de poseer las zapatillas más apestosas del país. Hay que joderse, si es que Diós los cría y ellos se juntan.

Se trata de un concurso que convoca anualmente una marca de productos para la higiene personal de los pies, y es que ahora dan premios por ser un puto guarro/a del quince. Estos yankies ya no saben que carajo hacer para llamar la atención.

Además, la noticia ha salido en la prensa escrita y, he podido ampliar vagamente la noticia publicada por yahoo. Por lo visto, según el periódico a que me refiero, uno de los jueces ha llegado a perder la consciencia debido al olor de las zapatillas de la chica…

Ahora viene mi reflexión personal: ¿quién es el más gilipollas de esta historia?

1.- Podría ser la empresa convocante de semejante esperpento de concurso, ya que si te dedicas a la venta de quitapestes para los pies, lo más lógico sería que basaras tu campaña en mostrar a un par de chiquitas y chiquitos guapos con unos pies perfectos y que huelen a rosas, y no mostrando los zapatos de semejante cerda (es lo único que se me ocurre decir de ella). Aunque bien mirado, si eres capaz de hacer que esos zapatos dejen de oler con tu producto, has conseguido la campaña perfecta y eres el puto amo.

2.- O puede ser la “orgullosa” propietaria de las bambas. Mi imaginación puede desbordarse hasta límites insospechados, pero después de leer que la chica no ha hecho nada especial para conseguir algo tan nauseabundo, que simplemente se ha dedicado a hacer lo que hace cualquiera en el patio del cole, prefiero no seguir imaginando, que tengo que comer en un par de horas y seguro que echo la pota.

3.- Aunque por último, yo me decanto por el juez/a del concurso. ¿cómo cojones se te ocurre, hombre de Diós, ofrecerte como juez cuando tu cometido es oler la mierda que lleva en los pies una piara de cerdos?!!! Solo se me pasa una explicación razonable por la cabez. Los jueces eran todos ex-yunkies con un mono del carajo y necesitaban por una vez poner en marcha sus naricillas para no perder la costumbre.

Como diria Antúnez… la Virgen, que gentuza!!!!

Una canción para hoy: Gettin’ Jiggy Wit It – Will Smith





10 Minutos

5 03 2007

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Siempre he dicho que los únicos 10 minutos al dia que tiene una persona para si mismo, los 10 minutos en los que se goza de una intimidad 100% verdadera, son aquellos que uno pasa en el baño cuando va a hacer de vientre, por decirlo de un modo pudoroso. En una conversación normal de calle hubiera dicho ir a cargar, pero no queda bién en un blog público como este.

Se ponga como se ponga la gente, nadie puede discutirme que lo que he dicho en el párrafo anterior no sea cierto. Todo aquel que diga de que en su casa o en su vida cotidiana tiene más momentos de intimidad total y absoluta miente como un bellaco. Los móviles, la tele, los vecinos, el jefe… todo esto hace que conseguir esa intimidad total sea imposible fuera de recinto del retrete.

Pués bién, en ocasiones, ese retortijón inoportuno le obliga a uno a apretar el culo más de la cuenta porque te coge fuera de casa, sin avisar. Normalmente es posible aguantarse, pero cuando no, se plantea un problema del que todos (y cuando digo todos, quiero decir todos sin excepción alguna) hemos sido víctimas como mínimo en una ocasión.

Suelo evitar usar una baño público, porque a maniático no hay quien me gane, excepto cuando tengo que mear y porque lo hago de pie, que si no me iba a meter en el reservado de un bar cuando las ranas crien pelo… por no decir nunca.

Pués bién, el dia que uno no puede más, ese dia en que te duele el trasero del esfuerzo sobrehumano que supone apretar para evitar que la vida siga su curso, no hay más remedio que olvidarse de complejos y manias y abrir la puerta del WC Caballeros del bar.

Y ahí empieza la odisea.

Primer problema: la tapa, meada por algún condenado cabrón que no sabe que eso puede levantarse. Ya ves entonces al cagón de turno forrando la tapita de marras de papel higiénico, porque a ver quién es el valiente que tiene los santísimos cojones de sentarse ahí con semejante lluvia de… bueno, eso.

Pués nada, forrada la tapa, uno se baja los pantis, se sienta y… coño, no jodas!!! El puto pestillo de la puerta está roto, en el mejor de los casos, porque en la mayoría ya directamente no está.

Aquí empieza lo gordo. Ya ves al tio haciendo equilibrio sobre la taza del WC para no hacerselo fuera y a la vez, con una mano, sujetar la puerta para que nadie la abra. Además, seguro que la puerta está a tomar por saco y hay que estirarse como un verdadero joputa para llegar al pomo sin caerse.

Pero la complicación no acaba ahí, seguro que una vez que consigues aislar tu culo del fluidos ajenos, aguantar el equilibrio cual chimpancé y llegar al pomo de la puerta pués… la puta puerta abre hacia afuera. O sea, que lo conseguido es totalmente inútil, porque al primero que llegue y tire de la puerta… pluaf… ostiazo seguro con ridículo garantizado.

Pués nada, una puta mierda… nunca mejor dicho, y te quedaste sin tus diez minutos…

Y digo yo, por 1 Euro que te pago por un cortado (166 pesetas), ya podrías arreglar el puto pestillo… hijodelagranputa!!!!!!

Una canción para hoy: Gotta Get Away – The Offspring